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8 RAZONES POR LA QUE UN GATO ES AGRESIVO

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8 RAZONES POR LA QUE UN GATO ES AGRESIVO

Nosotros personalmente como dueños y cuidadores felinos (Cat Sitters), hemos sido espectadores en primera fila de gatos agresivos, que suelen atacar sin ningún aviso; pero este comportamiento puede ser muy normal, puesto que somos personas extrañas en su territorio.  Aun así, en nuestra experiencia como cuidadoras a domicilio, los gatos agresivos son tan solo el 2% de los casos, la mayoría de ellos son amigables, sociales, asustadizos pero no agresivos y muy cariñosos, en especial cuando llevan muchos días sin su familia humana cerca. Por esos pocos casos de agresión que hemos vivenciado en nuestra profesión, es por lo que quisimos abordar más a fondo este tema y mirar explicaciones que puedan ayudar a nuestra comunidad a comprender los motivos que dirigen dicha conducta en un gato.

Primero que todo es bueno saber que la agresividad es uno de los problemas más comunes por la que dueños de gatos se quejan, ya que la agresividad  se podría considerar un riesgo para las personas del hogar o sus visitantes. Es importante dejar claro que sin importar la intensidad de agresión que se viva con tu gato, debes entender con claridad las razones que pueden generar  una situación constante de violencia, y así poder hallar la solución adecuada con apoyo de tu veterinario o etólogo para que cese esas conductas.

Pero, ¿Qué es exactamente la agresión en los gatos?

La agresión es un comportamiento amenazante o dañino que va dirigido a una persona, otro gato u otro animal cercano. Esta conducta violenta puede referirse a una amplia variedad de comportamientos que son resultado de diferentes razones o circunstancias que se hacen presentes en la vida de tu gato. Estos comportamientos van siempre antepuestos por un lenguaje corporal, que puede hacernos fácil el entender la situación que se aproxima de peligro y poder hacerle frente; entre lo mas común están los siseos, expresiones faciales, una posición de cuerpo arqueado, posición de orejas, cola y pelo, ojos dilatados, entre otros. Entender estas señales corporales y evaluar cada situación con mesura será de gran ayuda para descubrir la razón de su ataque, aquí explicaremos ocho (8) posibles razones:

  1. Agresión entre gatos:

En esta categoría, la primera razón es la lucha de poderes entre dos o más machos, tanto para ganar territorio como para ganar una pareja, este tipo de agresión suele ser común en gatos de la calle que en algunas noches probablemente hemos escuchado con maullidos y golpes fuertes en el tejado.

En cuanto la agresión entre dos gatos domésticos que viven solo dentro del hogar es algo un poco más complejo. En este caso, la agresión puede verse tanto entre hembras, como entre machos o incluso entre hembra y macho, y puede estar relacionada por roles de poder en el hogar, sea por tamaño físico y actividad dentro de casa (los gatos más grandes suelen intimidar a los más pequeños o bien los más activos a los más pasivos), o por la falta de experiencias agradables en compañía de otro gatos (quizá en refugio o lugar donde nació), o simplemente por un choque de personalidades. 

Si sospechas que tu(s) gato(s) son agresivos con otros gatos, el primer paso y como algo primordial es no dejar que tu gato tenga acceso a la calle, y claramente ser castrados o esterilizados, ya que las hormonas sexuales pueden desempeñar un papel importante en este tipo de agresión, como motivarlos a salir y buscar dichas peleas.

Si la castración o esterilización no mejoran la situación, es recomendable separar a los gatos y reintroducirlos usando las técnicas descritas en nuestro anterior blog ¨Los 5 pasos para socializar dos gatos¨.

  • Agresión por miedo o defensa:

La agresión por miedo puede ocurrir cuando el gato percibe una amenaza, la cual se magnifica al sentir que no puede escapar de ella. Es común que en este tipo de agresión miedosa- defensiva, el gato se agache y se aplane, baje sus orejas y dilate sus pupilas, empiece a sisear o gruñir para alejar lo que le causa miedo.

La mejor  manera de lidiar con este tipo de agresividad felina, es identificar las situaciones que producen una respuesta temerosa y evitarlas o alejarlas de él. Al ver que su respuesta de miedo disminuye al ser alejada la amenaza, se le puede recompensar con una galleta, caricias o elogios.  Es bueno saber también, que no mostrar miedo frente a él es importante, ya que eso puede reforzar su mal comportamiento; y desviar la atención de él es una mejor manera de manejar la agresión del miedo.

  • Agresión territorial:

La defensa de territorio puede darse tanto en gatas como en gatos, pero en gatos es mucho más común y suelen defender un territorio más extenso. Este tipo de agresión se da mayormente entre gatos, pero es posible que sea dirigida a perros o personas, especialmente a algunas personas o gatos específicos, no es probable que este comportamiento sea hacia todas las personas o animales.

Las razones de esta agresión puede ser ocasionada por diferentes situaciones como; Gatitos que están llegado a su madures sexual, por la llegada de un nuevo gato o persona a la familia, por un cambio dentro del hogar como la mudanza de alguien de la casa o por gatos de la calle que estén dentro del territorio y lo estén marcando.

En estos casos de territorialidad es importante saber y entender que la socialización o re- socialización no se haga a la fuerza entre dos animales que compartirán territorio, estos procesos pueden demorar semanas e incluso meses  (Conoce la correcta forma de presentación en nuestro blog anterior ¨Los 5 pasos para socializar dos gatos¨)

De igual manera, si eres espectador de alguna pelea, NUNCA interfieras con alguna parte de tu cuerpo (manos o pies), ya que puedes resultar seriamente lastimado. En estos momentos es mejor utilizar algún tipo de barrera, como paneles de cartón o madera, para separar a los gatos.

  • Agresión por juego:

Esta agresión por juego es la que más sufren los dueños con sus gatos. Los juegos bruscos son muy comunes y de echo naturales entre gatitos de hasta 2 años de edad, el problema acá se origina principalmente cuando el juego es con personas y el furor del momento lo vuelve una situación agresiva.

El juego en si es una parte vital en la vida de todo gato, no solamente como un acto para aprender a cazar, sino también como un entrenamiento para conocer sus límites de fuerza. Cuando dos gatitos juegan, aprenden a moderar las mordeduras o rasguños, porque se hacen consientes entre ellos el nivel de dolor que soportan frente los dientes y las garras. Cuando un gatito no tuvo compañía sus primeros meses o quedo huérfano, no tuvo la manera de obtener dicha enseñanza y así saber moderar su comportamiento de juego. Otros factores que pueden llevar a juegos agresivos, son gatos que viven largos periodos de tiempo solos, sin manera de liberar toda su energía con el juego. Uno de los casos más comunes, es el uso de manos o pies de parte de sus humanos a la hora de jugar, esto conlleva a una asociación de las manos como una presa que puede atacar cada vez que desea jugar; recuerda que las manos son solamente las que acarician y alimentan, mas no las protagonistas del juego, para ello existen juguetes variados diseñados especialmente para soportar los dientes y las uñas de los gatos.

Para intervenir o mejora la agresividad en el juego, lo principal es NUNCA usar tus manos y pies directamente. Si te ves en una situación donde tu gato te ataca para jugar, evita la agresión distrayendo a tu gato con algún objeto llamativo para él, y guía el juego hacia un objeto o juguete y ve alejándolo de tus manos, las varitas son ideales para el juego a distancia. El uso de ruidos fuertes que distraigan al gato de la agresión y redirijan su atención, es otra gran estrategia para evitar algún maltrato, es importante dejar claro que el objetivo no es asustar al gato, sino reenfocar su atención. También es bueno considerar tener más de un gato en casa, es notorio que dos gatos se divertirán mucho más juntos que un gato con un humano.  

  • Agresión Redirigida:

Esta clase de agresión es probablemente de las más violentas y comunes, y los ataques suelen ser descontrolados, aterradores y peligrosos. La agresión redirigida sucede cuando un gato es motivado a la agresión por una persona o animal al cual no tiene acceso, por ejemplo, tu gato en casa que por la ventana se le asoma otro animal que lo incita; al estar uno en el interior y otro en el exterior y no tener la manera de afrontarlo directamente, este puede darse vuelta y atacar a alguien (persona o animal) que esté cerca o acercándose a él.  Es acá donde muchas personas abogan que su gato lo ataco sin razón aparente, pero lo que desconocen o ni se les ocurre, que hubo un detonante inicial que provoco la agresión.  Por eso la importancia de no intervenir personalmente en una pelea entre gatos,  ya que este tipo de agresión no es intencional o malintencionada, simplemente es un reflejo automático del gato frente a una situación.

Si es común en tu gato ataques inesperados, es importante eliminar el estímulo de la agresión, como bajar las cortinas de la ventana en horas donde suelen salir los gatos a la calle (al atardecer), o usar productos que alejen a gatos callejeros de la casa.

  • Agresión inducida por las caricias:

La agresión que suele provocarse en los momentos del cariño y las caricias, se ocasionan cuando el gato se siente irritado súbitamente al ser acariciado, y comienza a  morder levemente, salta y sale corriendo. Esta manera de agresión es poco entendida por los humanos, pero se piensa que el contacto físico repetitivo e intenso puede volverse desagradable para la mayoría de los gatos (no sucede en todos los gatos); estas caricias constantes pueden causar excitación, estática en su pelaje, dolor o molestia para el gato, y pues a quien no, seguro si tienes alguien muy meloso cerca de ti, tú también te molestaras y fastidiaras.

Manejar estas situaciones no es difícil, falta conocer bien a tu gato y su comportamiento corporal, para entender que no está a gusto, así sabrás cuando parar y no llegar a momentos incomodos con tu gato. Es claro que todo dueño de gato debe abstenerse a las caricias no deseadas, a cualquier tipo de castigo físico, el intentar alzar o levantar a un gato (hay algunos que les gusta y no es a la mayoría, así que mejor evitarlo), interactuar o molestarlo mientras está comiendo, o supervisar que no sea importunado por un niño.

  • Agresión inducida por dolor:

Como su nombre lo indica, esta agresión es desatada por el dolor, y en ocasiones por la frustración, y puede ser dirigida hacia cualquier animal o personas. Los casos más comunes es cuando alguien trata de tocar una parte dolorosa del gato, o cuando al sentir dolor, el anticipa que será manipulado, por ejemplo por el veterinario.

Una de las cosas principales al tener un gato con problemas de agresión, es hacer un estudio médico completo y detallado, que especifique si existe alguna enfermedad dolorosa en el gato (como la artritis) o heridas profundas que puedan estar afectando su conducta.

Así, con el conocimiento indicado, se podrá evitar tocar las zonas de dolor y buscar junto con el especialista un plan terapéutico que controle los niveles de dolor en el gato.   

  • Agresión Maternal

La agresión por parte de una madre, puede ser lo más natural del mundo, ya que es algo que se ve en la mayoría de los animales, incluso en el humano… pues que más que el amor y nivel protector de una madre frente a sus pequeños. Una madre puede llegar a ser agresiva cuando de defender a sus crías se trata, especialmente en los primeros días de nacidos, ya que son frágiles y no pueden defenderse por si solos.  

Por esta razón es recomendable, no manipular a gatitos en sus primero días, y proveer un ambiente tranquilo, sin estrés, callado y con el número de visitas mínimo, para no importunar a una madre protectora. Este tipo de agresión suele desaparecer cuando los gatitos crecen y se vuelven más independientes.

En resumen, existe siempre una razón de peso para que un gato sufra de agresividad, es vital siempre trabajar de la mano de un veterinario o experto en comportamiento para chequear médica y psicológicamente a tu gato y lograr encontrar la razón de su violencia. La mejor parte es que la mayoría de los casos de agresividad en gatos tienen soluciones y están en nuestras manos.

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